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Ejercicios pueden prevenir cadas en las personas mayores

Mircoles, 02 de Marzo de 2011
Envejecimiento y vejez

Profesionales de U3E, Centro de Estudios Universitarios para la Tercera Edad de la Universidad Mayor, realizaron un estudio que evalúa los riesgos de caída que tienen las personas y determina un plan de ejercicios para evitarlos

Entre los 65 y los 80 años, los adultos mayores tienen probabilidades de sufrir por lo menos una caída dentro de un período de un año; sobre los 80 años, esa probabilidad aumenta 3 veces. Este es un problema serio, porque las consecuencias de las caídas pueden ir desde una pequeña contusión hasta grandes lesiones, como por ejemplo, la fractura de cadera, e incluso, la muerte.

Este es un tema que se puede prevenir. Y esa fue la motivación de un equipo de profesionales de U3E, Centro de Estudios Universitarios para la Tercera Edad de la Universidad Mayor, encabezado por el kinesiólogo y académico Rodrigo Guzmán, para realizar una investigación sobre los trastornos del movimiento que se generan como consecuencia de los procesos de envejecimiento.

Al examinar la etiología, se pudo determinar que en las caídas existen factores extrínsicos e intrínsicos. En los primeros, dice Guzmán, están los factores arquitectónicos, tanto habitacionales como viales, que resultan ser bastante agresivos con los adultos mayores. “Se puede observar que las veredas están en mal estado, falta de señalizaciones, semáforos con tiempo muy corto para los peatones, etc”, precisó.

Las casas no se escapan de las dificultades, como escaleras sin pasamanos, pisos resbaladizos, alfombras, la tina del baño, entre otros.

Estos factores extrínsecos son muy difíciles de manejar, porque implican cambios en las normativas de construcciones. “Además, intervenir las casas de los adultos mayores significa un costo bastante alto, que no pueden solventar porque sus pensiones son bajas”, afirma el kinesiólogo.

Pero también existen los factores intrínsicos, que dependen del mismo individuo y que se van desarrollando en la medida que avanza el proceso de envejecimiento. Estos son las alteraciones de la marcha y la estabilidad postural o equilibrio, y el segundo, es la debilidad muscular, un proceso que aún no tiene claro cuál es su origen, pero está relacionado a factores hormonales y genéticos, entre otros. Se ha demostrado que la actividad física podría retardar la pérdida de masa muscular, pero no la detiene.

Al respecto, el académico señala que el proceso de envejecimiento también va implicando muerte de células y, en relación a la postura y a la marcha, algunas células que están involucradas en este mecanismo son los receptores sensoriales que informan al sistema nervioso central dónde están ubicados los pies y las piernas. “Es la sensación somestésica. Nuestro sistema nervioso central informa cómo estoy ubicado en el mundo. Si alguna fuerza externa hace que mi pierna se desplace hacia un lado yo percibo eso y puedo generar una respuesta motora que activa algunos músculos para evitar la caída”, explica el especialista.

Otros sistemas sensoriales que participan son la vista, el oído o el sistema vestibular y el utrículo y sáculo. Estas estructuras informan también de la posición de la cabeza en el espacio y por ende, la posición del cuerpo. Estos tres sistemas sensoriales, que son muy importantes para poder generar una marcha adecuada, control postural y el equilibrio justo, con el envejecimiento se van deteriorando. Por lo tanto, se van conjugando una serie de factores, como la pérdida de fuerza y alteraciones en los sistemas sensoriales, por lo tanto, generar una respuesta que pueda evitar una caída ya no es tan fácil.

Otro factor importante que está relacionado con el riesgo de caídas es la polifarmacia, que se refiere al uso de varios fármacos. Se ha identificado que la ingesta de más de tres fármacos en forma habitual es un factor de riesgo para las personas mayores, sobre todo los psicotrópicos y los hipotensores.

Estrategias de Prevención

Las consecuencias de las caídas pueden ir desde una pequeña contusión hasta grandes lesiones, como por ejemplo, la fractura de cadera e, incluso, la muerte, que puede acontecer en forma directa por la caída o en forma indirecta.

El 90% de las fracturas de caderas está relacionada con una caída, y le sigue la fractura de muñeca.

Rodrigo Guzmán señala que la estrategia que se debe abordar frente a este problema es la prevención. “Nosotros debemos abordar este tema desde el aspecto sanitario, debido a que el costo beneficio puede ser mucho más alto que poder intervenir los factores extrínsecos. Por ejemplo, si un adulto mayor de clase media quiere modificar su casa va a tener que gastar uno a dos millones de pesos. Por ese dinero, se puede recurrir a un profesional para que haga un programa de ejercicio dirigido a la prevención de caídas y pueden participar 50 adultos mayores”, añade.

En este sentido, indica que el primer paso de la prevención es identificar a las personas que están en riesgo, porque así se puede hacer una intervención antes que ocurra la caída. “Porque el impacto que tiene una caída en un adulto mayor es muy grande, sobre todo las consecuencias emocionales. Hay un fenómeno post caída que es el temor que tienen las personas de hacer las cosas que hacía antes, incluso, puede llegar a un aislamiento social”, agrega.

El docente ha realizado investigaciones que permiten identificar factores biomecánicos que están relacionados con los riesgos de caídas. Una de las lógicas en el desarrollo de los modelos de investigación ha sido examinar cuáles son las tareas motoras que realizan los adultos mayores cuando sufren una caída.

En ese contexto, se ha identificado que aproximadamente el 60% de las caídas ocurre cuando las personas van caminando, y cerca de un 35% cuando hacen una transferencia de estar sentado a pararse. “Nosotros hemos querido analizar esta última prueba, por la funcionalidad que tiene, por la frecuencia en nuestra vida cotidiana y porque desde el punto de vista experimental es más sencillo de controlar las variables que intervienen en su ejecución. Hemos analizado algunos riesgos biomecánicos en la ejecución de esta prueba que nos permiten identificar los sujetos que están en menor o mayor riesgo de caídas, como por ejemplo, la velocidad con el que se ejecuta, es un factor que determina un diferenciador entre quienes tienen alto y bajo riesgo de caída. Otro factor es la inclinación del tronco, quienes lo flextan más, tienen mayor riesgo, precisa.

Un aspecto que ha sido objeto de investigación es la capacidad de generar torque de la musculatura de la cadera en las personas mayores. “Esto es importante porque en la prevención de caídas se debe considerar la capacidad que tienen las personas para extender las articulaciones. En una muestra de 60 personas, la mitad no tenía antecedentes de caídas frecuentes y el otro 50% sí lo tenía. El antecedente de caída frecuente se define como aquella persona que ha sufrido dos o más caídas en los últimos doce meses, es una persona que es clasificado, desde el punto de vista clínico, como un caedor frecuente”.

Mediciones

El sistema de salud público realiza una evaluación anual para los adultos mayores, donde se miden los riesgos de caídas en base a pruebas funcionales. Se trata de Estación Unipodal y Times up and go (Tiempo para levantarse y caminar). Si los valores de estas pruebas indican que la persona tiene riesgo de caídas, ingresa a un programa de ejercicios, dirigido por un kinesiólogo, y que está enfocado a la prevención. Luego de un tiempo en ese programa, el paciente es re-evaluado. Si no se modificaron los valores, el paciente entra nuevamente al programa hasta que los valores indiquen que tienen un bajo riesgo de caer.

El investigador señaló que para que se origine una fractura de caderas, la caída debe tener una dirección específica. “La fractura de caderas se produce por un golpe directo en el trocante, una parte del hueso del fémur. Nosotros teníamos la inquietud de determinar qué prueba pudiera medir un riesgo particular de caídas, que es el riesgo en sentido lateral. Concluimos que se podría lograr a través de la prueba de estación unipodal. Hicimos unos estudios donde comparamos algunos factores biomecánicos -indicadores de riesgos de caídas laterales-, con el rendimiento que tenían adultos mayores en pruebas funcionales, que pretendían valorar el balance medio lateral. Testeamos tres pruebas y encontramos que la que mejor determinó estabilidad lateral de los adultos fue la prueba de alcance lateral. Lamentablemente, esa prueba no está considerada en los controles habituales de prevención de caídas” comentó.

Las investigaciones actuales están orientadas a la creación de un dispositivo electrónico que sea capaz de medir los riesgos de caídas. “Será un dispositivo que se instalará en algún lugar específico del cuerpo y que hará las mediciones necesarias que permitan indicar los riesgos de caídas que tiene una persona. Lo podríamos tener listo dentro de un año”, dijo finalmente.

Los profesionales de este centro participan en actividades de extensión y realizando mediciones a los adultos mayores beneficiarios. Esto ha permitido que un número importante de personas conozca cuáles son sus riesgos de caída, de tal manera de prevenirlas.

Sonia Pérez Cabrera
Periodista
U3E
Educación Universitaria para la Tercera Edad
Universidad Mayor
www.u3e.cl
Santiago – Chile
Febrero 2011.