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Argentina. Computacin lo ms buscado por adultos mayores en universidades

Lunes, 14 de Marzo de 2011
Aprendizajes y Experiencias

La principal demanda de las personas de la tercera edad en los programas para adultos mayores que ofrecen las universidades es de cursos de computación, según informaron responsables de casas de altos estudios de todo país.

“Esta demanda tiene que ver con una necesidad de conocer y compartir el lenguaje que utiliza toda la sociedad. Esto les posibilita `estar conectados` tanto con pares como con otras generaciones; a la vez, muchos tienen familiares afuera”, explicó a Télam Cecilia Vázquez, responsable del Centro Cultural Rojas, dependiente de la Universidad de Buenos Aires.

A estos cursos, que abarcan iniciación a la computación, manejo de internet y programación, le siguen en requerimiento los talleres para agilizar la memoria, los que componen la oferta cultural y social (idiomas, historia, psicología, danzas, artes plásticas, teatro, canto y otros), y las actividades corporales, como yoga o gimnasia.

“El primer motivo de acercamiento es aprender a manejar la computadora, pero se termina trasformando en un puntapié para anotarse en otros talleres”, comentó a Télam Jorge Tognoloti, director del Programa UniTE, de la Universidad Lomas de Zamora.

Un relevamiento realizado por esta casa de altos estudios indica que el 80 por ciento de los asistentes realiza dos o tres talleres a la vez y se anota en otros tantos para el cuatrimestre siguiente.

“El crecimiento se da en forma continua. Cuando comenzamos hace once años brindábamos cinco cursos y teníamos 35 alumnos, mientras que el año pasado ofrecimos 48 cursos y tuvimos unos mil inscriptos”, dijo Tognoloti.

Y explicó que “este incremento se produce porque más allá de lo pedagógico, las universidad se presentan como un espacio de contención, donde el adulto mayor encuentra la posibilidad de potenciarse como persona y formarse en áreas en las que hasta ahora no tenía conocimientos”.

“Muchas veces se trata también de cumplir con el sueño de `ir a la universidad`, una cuenta pendiente muy común entre las personas de más de 60 años que tuvieron que trabajar y no pudieron seguirse formando”, apuntó.

El aumento en la matrícula así como la exigencia de apertura de nuevos talleres son dos puntos en los que coinciden responsables de programas para adultos consultados en otras universidades.

“Encontramos una alta satisfacción de los alumnos que, en general, una vez que entran al programa no quieren salir por lo que buscan nuevos cursos e incluso proponen temáticas de su interés”, dijo Lucrecia Dasio, coordinadora del programa de educación superior del Pami (UPAMI) en la Universidad de Rosario.

En la Universidad Nacional de Mar del Plata, por dar otro ejemplo, el Programa Universitario para Adultos Mayores (PUAM) comenzó en 1992 con siete talleres y 250 alumnos, mientras que durante 2010 se ofrecieron 75 talleres con una matrícula que alcanzó los 1.520 inscriptos.

En el PUAM marplatense, como en la mayoría de los otros, el programa no se limita sólo a la oferta académica sino que ofrece además un espacio sociocultural, donde se realizan presentaciones y muestras y también existe un centro de alumnos.

La arquitecta Inés Pérez, responsable del UPAMI en la Universidad del Comahue, citó ejemplos de proyectos generados a partir de los cursos.

Algunas de esas iniciativas son el blog Viejos las pelotas, en el diario de Río Negro; el programa radial “La Mañanita”, en Antena Libre; el libro "Sabores y Recuerdos", con recetas de cocina y anécdotas del Valle, un grupo de teatro leído y la murga "Locos por la FACU".

“Lo que se da en las universidades nos permite acercarnos al concepto de aprendizaje social, entendiendo por esto un proceso activo que construye conocimientos desde los recursos de la experiencia, la información y la interacción social”, explicó a Télam la licenciada Ana Tiribelli, al frente del programa para adultos en la Universidad de Mar del Plata.

Y concluyó: “El aprendizaje social posibilita desarrollar la capacidad de crear nuevas respuestas estratégicas más adaptativas, promueve los aspectos positivos del envejecimiento y facilita la búsqueda de recursos que les permite afrontar los fenómenos negativos que también conlleva envejecer”.

En Argentina, los primeros programas de estudios superiores para adultos mayores se dieron en la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) y la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA).

En 1992, durante la realización del V Encuentro Nacional realizado en la Universidad de Mar del Plata, estos programas comenzaron a diversificarse por el resto de las casas de altos estudios.

Fuente: El Comercial.com.ar - 10/3/2011. (Télam)
http://www.elcomercial.com.ar/index.php?option=com_telam&view=deauno&idnota=33509&Itemid=116