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Chile. Emprender a los sesenta y... siempre

Martes, 29 de Enero de 2013
Recortes de prensa

Responsabilidad y compromiso, experiencia, menos problemas con los miembros de la organización y mejor trato hacia el público son algunos de los aportes de un adulto mayor a un negocio según la directora del Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama), Rosa Kornfeld.

Cuando Alexander Fleming descubrió -por accidente, aunque con muchas investigaciones a sus espaldas- la penicilina tenía 47 años. Tomando en cuenta que la esperanza de vida por aquel entonces en Gran Bretaña era en torno a los 60 años para las mujeres y cerca de 56 años en el caso masculino, el médico escocés dio con el antibiótico a una edad avanzada. Y con el paso del tiempo, este descubrimiento, sumado a otros avances, supuso el aumento de la expectativa vital de las personas, lo que a su vez elevó la edad en la que muchas de ellas continúan trabajando, alimentando sus mentes, innovando y creando negocios, incluso al pasar la barrera de los 60.

Responsabilidad y compromiso; experiencia; menos problemas con los miembros de la organización; mejor trato hacia el público y equipos de trabajo; puntualidad; motivación; lealtad y credibilidad, son los principales aportes de un adulto mayor a un negocio según la directora del Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama), Rosa Kornfeld.

"El que las personas mayores continúen trabajando, ya sea como empleados dependientes o como emprendedores, impacta positivamente en ellas ya que mejora su autoestima, genera y mantiene redes sociales, mejora la percepción que tiene de su salud, se siente útil, activo e importante a los ojos de su familia y de la sociedad", dice.

Y advierte que es necesario diferenciar entre aquellas personas mayores que quieren seguir trabajando de las que necesitan hacerlo.

Grupo diverso
"En la actualidad, dado el aumento en la expectativa de vida, existen muchas personas de la tercera edad que quieren seguir trabajando por diversos motivos (...) como quienes lo hacen porque necesitan seguir trabajando, principalmente por razones económicas", dice Kornfeld, y añade que desde Senama, en el marco de la implementación de la Política Integral de Envejecimiento Positivo, dada a conocer por el Presidente Piñera en abril de 2012, este año se proyecta trabajar fuertemente en el fomento del trabajo de las personas mayores.

Para Ximena Romero, coordinadora de la Red Latinoamericana de Gerontología (RLG), los seniors, a través de sus emprendimientos productivos, también muestran a las generaciones más jóvenes y de mediana edad nuevas imágenes acerca de la vejez y contribuyen con ello a que las generaciones futuras tengan la posibilidad de vivir una vejez menos castigada por estigmas y prejuicios. "En países en desarrollo, y más aún en países pobres, el que adultos mayores se mantengan trabajando pasada la edad reglamentaria de jubilación tiene que ver con las bajas tasas de cobertura de la seguridad social entre personas sobre los 60 años y, en menor medida, con la búsqueda de su realización personal, ya que ha sido muy fuerte la construcción social de un imaginario de jubilación asociado al estereotipo de pasividad", considera Romero. Pese a ello, recalca que no se debe caer en generalidades respecto de las personas seniors, pues constituyen el grupo etario más diverso.

En este último aspecto, el ex director del SII, ex ministro de OO.PP. y actual emprendedor Javier Etcheberry (65 años) está de acuerdo. A los 60 años -tras modernizar organismos estatales, crear medidas emblemáticas durante sus 17 años en el sector público y presidir el BancoEstado, donde inventó e impulsó servicios como la Cuenta RUT y Caja Vecina- fundó Multicaja, una empresa y red transaccional que busca llevar la tecnología y la modernidad a todos los chilenos conectando en línea a distintos comercios con empresas que proveen diferentes servicios.

"Cuando la gente es joven, las capacidades entre un año y otro son más parecidas que en edades más avanzadas, ya que con los años unas se deterioran muy rápido y otras de forma más lenta", señala. "No siento desventaja con los jóvenes. Si uno llega a los 60 años con una buena trayectoria, es visto por los demás con mayor confianza, es más fácil conseguir socios y apoyos; aporta experiencia y tiene más dinero que a los 20", comenta Etcheberry. Y reconoce que existen coetáneos que prefieren descansar porque consideran que están perdiendo facultades. "Si descansan mucho, las van a perder más rápido".

Ser sus propios jefes
El peruano Carlos Araujo, ingeniero mecánico experto en termodinámica, decidió fundar a los 67 años una empresa de ensamblaje de equipos de refrigeración para furgones. "A lo largo de mi trayectoria tuve una empresa que tras muchos años quebró y, aunque es una experiencia que nadie quiere, es muy buena a la hora de formar un nuevo negocio y no caer en los mismos errores", considera este socio de Asech.

Desde Corfo, también han apoyado emprendimientos a manos de personas mayores, como el de los profesores Adriana Olivares (70) e Iván Díaz (60), quienes levantaron Licores Artesanales Don Rufino, un negocio al que se dedican a tiempo completo desde su jubilación y que ha recibido grandes reconocimientos. "La parte positiva es que me recrea y enorgullece y la negativa la salud", dice Olivares.

Francisco J. Miranda, maestro de obra jubilado, decidió crear su propia empresa junto a su hijo a los 65. "Tenía la inquietud de prestar servicios de construcción y seguir trabajando", cuenta. "Fuera de lo económico, lo mejor de emprender es la satisfacción de trabajar en lo que me gusta, hacerlo bien y ser mi propio jefe", concluye.

por Marina Alías - Economía y Negocios – 14/1/2013.
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