Informaciones

“La participación y la independencia de los mayores son las dos caras de la dignidad”

Miércoles, 21 de Noviembre de 2007
Seguimiento Plan de Acción Internacional sobre el Envejecimiento

EUROPA/ CUMBRE DE LA ONU / ENTREVISTA/ DIRK JARRE / Coordinador de las ONG participantes en el foro sobre envejecimiento

Elmundo-lacronica.com
martes, 06 de noviembre de 2007


LEÓN (España).— «Si todos los estados fueran igual que España, esta sociedad estaría en un mundo muy diferente». Con esta primera frase, Dirk Jarre, coordinador de las ONG participantes en el foro de la sociedad civil sobre el envejecimiento que se celebró ayer en León, dejó claro la implicación de la sociedad española con los mayores.

Pregunta.— ¿Cuáles son las propuestas del foro de ONG aquí en León?

Respuesta.— En primer lugar una carta de derechos fundamentales para los mayores y posteriormente, una suerte de contrato para una sociedad de todas las edades. La consecuencia de todo esto sería un puente de diálogo entre el Gobierno y la sociedad civil; por ejemplo, en esta dirección, la Ley de Dependencia es una buena iniciativa. Y, además, hay dos aspectos de los mayores que considero fundamentales: la participación y la independencia. Son las dos caras de una moneda llamada dignidad humana.

P.— ¿Qué pueden aportar las ONG a esta cumbre de la ONU?

R.— En la conferencia internacional, la comunidad científica y las ONG participarán en seis mesas temáticas y además en la declaración ministerial. El foro científico y de ONG deberá presentar recomendaciones específicas para los gobiernos donde todavía no existen compromisos con la vejez.

P.— ¿Qué aspectos faltan por debatirse con los gobiernos?

R.— A grandes rasgos, creo que todavía no se ha tratado lo suficiente temas como qué queremos decir cuando hablamos de 'sociedad inclusiva' o hasta qué punto se preocupa el resto de la sociedad de las necesidades de los mayores. Por otro lado, habría que saber qué podemos hacer en un futuro, cuál es el papel de las ONG y la importancia de establecer una dinámica con el gobierno en el futuro de Europa. Por último, habría que controlar este proceso.

P.— ¿Existe una unidad de acción detrás de las medidas planteadas?

R.— No sé realmente cuál es la realidad formal. Lo importante es que no dejemos de plantear medidas y que este tipo de foros sirvan para que el resto de la sociedad tome conciencia de los mayores.

P.— ¿Cuál es el modelo a seguir en cuanto a políticas sociales de envejecimiento en Europa y en qué aspectos se parece España?

R.— No hay un enfoque perfecto porque la sociedad 'per se' es dinámica y hay una lucha permanente entre el poder de unos y otros. Pero lo que sí se ha logrado en Europa es que tenemos la base de los derechos fundamentales. En cuanto a España, creo que está progresando, es más se encuentra en la vanguardia del avance de las políticas sociales. El punto crucial de estas políticas sociales sería crear nuevas fórmulas de participación.

P.— ¿Cree que la sociedad actual escucha a los mayores?

R.— La respuesta es no. Tajantemente. Tenemos un punto de vista economista que nos hace ver solamente el valor económico de las personas y en la medida que no tienen este valor, se les considera desempleados y 'extraciudadanos'.

P.— ¿En qué se puede mejorar la calidad de vida de los mayores?

R.— Nunca se es demasiado mayor. Hay que hacer entender que no hay que discriminar a las personas por cumplir 65 años. Esta actitud supone una gran pérdida para la sociedad, porque las personas mayores siguen viviendo y tienen una fuente de sabiduría acumulada valiosísima. En este aspecto, África es muy consciente de la importancia de aprender y escuchar a sus mayores.

P.— Desde un punto de vista social, ¿cómo se puede abordar la frontera laboral establecida en los 65 años?

R.— No sería una cuestión de imponer a nadie que trabaje, sino que puedan tener la opción abierta de seguir trabajando.

P.— ¿Y hay alguna solución para acabar con esta sensación de discriminación?

R.— En nuestras sociedades deberíamos de buscar un equilibrio entre los jóvenes revolucionarios y los mayores para compensar esta balanza social. Este diálogo es extremadamente importante y, por eso trabajamos: por conseguir una sociedad para todas las edades.