Informaciones

Editorial Nº 68 de Septiembre 2005

Miércoles, 31 de Agosto de 2005
Editoriales RLG

Trabajar para prevenir el maltrato a los adultos mayores, no es suficiente

La posibilidad de garantizar un trato digno y respetuoso a las personas adultas mayores, no puede pensarse al margen de la capacidad que como sociedad tenemos para garantizar el respeto de los derechos humanos para todos los miembros de la sociedad.  También es preciso considerar que el peso social y cultural ejercido por la discriminación y exclusión social sobre las actuales generaciones de adultos mayores, hacen indispensables la adopción de políticas y medidas que pongan coto a prácticas de abuso y violencia que soterradamente encuentran condiciones para manifestarse y reproducirse tanto en el ámbito doméstico como público.

 

Trabajar en el campo de prevención del maltrato es una perspectiva que ha tendido a extenderse en diversos países y muy probablemente se obtendrán resultados positivos en el mediano y largo plazo.  Sin embargo, aquello no resuelve la necesidad de medidas urgentes de defensa y protección requeridas por los adultos mayores que hoy están siendo víctimas de abuso y violencia. 

 

Pensamos que es en este punto donde estamos entrampados, básicamente porque implica desafiar el imaginario cultivado por los estados latinoamericanos que ven a los adultos mayores cuidados y protegidos en el seno familiar gracias a "una cultura de veneración a los ancianos".   Esta es una visión ahistórica que no logra adentrarse en la complejidad que representa la convivencia con adultos mayores como una relación nueva, original, propia de la nueva época que inaugura el acelerado aumento de la longevidad humana.

 

Si bien las familias y redes primarias constituyen el soporte principal de apoyo a los adultos mayores, es indispensable avanzar en el campo de la educación hacia una nueva convivencia multigeneracional,  tanto en el seno de las familias como en la sociedad en general. 

 

Comenzar a concebir y aplicar políticas y medidas tendientes a garantizar el respeto de los derechos humanos de las personas mayores, pasa necesariamente por desprivatizar aquellas relaciones que generan  el abuso y la violencia y, transformar aquello en un asunto público que no se soluciona únicamente pretendiendo que los adultos mayores mismos lo frenen por la vía de reforzar su autoestima e información acerca de sus derechos.  Necesariamente se debe destinar simultáneamente, recursos de carácter político, normativo, humanos y financieros que permitan garantizar la protección al adulto mayor y el ejercicio de sus derechos fundamentales como persona humana.

 

 

Ximena Romero – Coordinadora RLG

 

Christel Wasiek – Asesora RLG

 

1 de Septiembre de 2005.